Cuentos Propios

¿Por qué necesitamos la literatura?

20/04/2020

Las historias, leyendas o cuentos son representaciones de vidas humanas, iconos y arquetipos de conducta que nos simbolizan. A lo largo de la humanidad se han compartido relatos orales y más adelante escritos. Me parece interesante imaginar en la necesidad tanto del que narra como del que escucha. Ese momento compartido, de intimidad y ensoñamiento que envuelve el acto comunicativo. Como en toda comunicación importa más el cómo lo dices, que el qué dices. Sin restarle valor. Un querido director de teatro, Javier Galitó- Cava, decía:

“Un gramo de comportamiento equivale a un kilo de palabras. No es que las palabras no valgan, pero tiene menos peso”

Y aunque son los actos los que determinan la fiabilidad de una persona, para llegar a ellos necesitamos un proceso. Una semilla que se plante en nuestro corazón, que se desarrolle en el pensamiento, se hinche de motivación y pueda corporalmente pasar a la acción. Por eso es tan interesante ver que relatos nos rodean, porque eso seguramente dará un matiz a nuestras propias ideas.

La mayoría de historias ya han sido contadas, incluso el propio Shakespeare adaptaba historias de los mitos griegos y historias antiguas. Porque la condición humana es finita, y sus necesidades, sueños y aspiraciones son más comunes y universales de lo que queremos pensar. Somos más parecidos de lo que somos de diferentes. La misión al escribir o narrar no debería de ser únicamente crear una narración original o única. Ya somos únicos y originales por si solos, la motivación de compartir una historia debería ser, a mi parecer, más intrínseca. Partiendo de una necesidad individual, que a la vez conecta con la universalidad del resto de la sociedad.

Según Teresa Colomer i Ignacio Cervallos las funciones de la literatura son:

 · El acceso al imaginario compartido (imágenes, símbolos y mitos) que los humanos usaban para entender el mundo. Fórmulas tipificadas y símbolos que nos unen como sociedad. Representaciones interiores que son comunes para todos (brujas, madrastra, magos...). La literatura sirve para entender los comportamientos y valores de nuestra sociedad. El propósito es educar socialmente, somos portadores de estos valores (roles de género, jerarquías familiares, los comportamientos lícitos o no lícitos, la moral…)

· El dominio del lenguaje por medio de la observación y comprensión de textos.

· La socialización y la comprensión de las diferentes relaciones arquetípicas de las conductas humanas.

· La experimentación a través de la ficción.

· Creación de juegos expresivos.

Mi interés va más allá del formato o la maquetación que le podamos dar, porque el verdadero tesoro de una historia es que sea capaz de impactar emocionalmente en otro ser humano. Clarissa Pinkola es una terapeuta Junguiana, experta en narraciones alrededor del mundo, que usa los cuentos como una semilla para sanar las heridas del alma. Realiza un estudio detallado diseccionando las historias heredadas por tradición oral de diferentes países, las separa por partes y analiza sus arquetipos, sus motivaciones, sus miedos. Asegura que los cuentos tienen el poder de sembrar una semilla en nuestro corazón que, con el tiempo, si le damos el suficiente espacio puede generarnos una acción concreta.

Brunno Bettelheim también creía firmemente en la función terapéutica de los cuentos: enseñan valores y nos ayudan a comprender el mundo. Comprobó el poder que tenían los cuentos con niños que habían vivido situaciones traumáticas durante el holocausto. Comenta que si los cuentos no tuvieran esta función terapéutica no hubieran perdurado en el tiempo.

Podemos afirmar que la literatura mejorará nuestra ortografía, aumentará nuestra imaginación, mejorará nuestra capacidad expresiva… ¡Pero por encima de todas estas cualidades estoy convencida del poder transformador que tiene una historia!

 

¿Y tú que historia recomiendas que haya hecho resonar tu vida?

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